- Se mejoraron las técnica agrícolas: se sustituyó el barbecho por la rotación continua de cultivos, con lo que se evitaba el agotamiento de las tierras. Ya avanzado el siglo XIX se introdujeron nuevas máquinas y abonos químicos, que permitió que la actividad agrícola siguiera avanzando.
- Se reformó la ganadería: como muchas de las tierras de cultivo se dedicaron a producir forrajes para alimentar a los animales, el ganado aumento y se pudo desarrollar la estabulación.
- Cambiaron las estructuras agrarias: Las revoluciones liberales acabaron con las propiedades señoriales y comunales explotadas de forma colectiva, y la tierra se convirtió en una propiedad privada.
Los agricultores pudieron ahorrar y formar un capital. Algunos prefirieron invertir sus ahorros en la industria o la bolsa.
Muchos campesinos emigraron a las ciudades, donde empezaron a trabajar en las nuevas fábricas.
Una nueva mentalidad
El cambio social y económico también fue producto de la difusión de la ideología del liberalismo económico. Así se consolidó una nueva forma de pensar y actuar, mas abierta a la inversión, la innovación, el riesgo empresarial y la búsqueda del beneficio. El trabajo así pasó a considerarse una virtud personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario